¿Por qué La Uvita Perdida?

En el siglo XIX, en el Viejo Mundo la plaga llamada filoxera arrasaría con la cepa de uva Carménère devastando sus viñedos y privando al mundo del exquisito sabor de sus vinos.

Previo al ataque de la plaga, vitivinicultores que venían desde el sur de América llegaron a Europa para llevar semillas de uva a su país e iniciar sus propios sus viñedos. Los forasteros chilenos, en su desconocida suerte, llevaban revueltas con las demás semillas de Merlot, unas cuantas semillas Carménère. Esta cepa permaneció escondida confundiéndose entre los viñedos de Merlot durante 130 años. Fue hasta 1994, es decir casi un siglo y medio posterior a la pérdida, que en los viñedos de la Viña Carmen, un científico de la Universidad de Montpellier, Francia, encontraría ocultas las uvas Carménère.

Este punto crucial para la historia de la vitivinicultura chilena y mundial, demarcó el comienzo de la producción de vinos excepcionales de dicha uva, la cual salió al mercado cinco años después de la reaparición de la cepa pérdida. A partir de este momento surge la historia de La Uva Perdida.

En honor a la bella historia del Carménère y al encontrarnos en la región de la Uvita de Osa, surge el nombre de “La Uvita Perdida” que además permite a los amantes del vino a degustar un vino Carménère en la pequeña cava de nuestro lodge y revivir así la historia de la Uva Perdida…

“Los mejores vinos son los que se disfrutan con la mejor compañía así que le esperamos para tomar una copa y disfrutar de esta historia que lleva el nombre de la uvita perdida.”

El fundador de La Uvita Perdida

En el año 2012, el señor Luis Valverde, propietario del Lodge Uvita Perdida, decide acogerse a su pensión y volver a su zona natal en el Sur del país, después de haber ejercido durante más de 30 años la docencia. Para su retiro decidió ubicarse en una zona montañosa localizada en Playa Hermosa por la gran belleza de su vegetación y el esplendor del océano pacífico.

En el 2013 construye su refugio. Su casa está rodeada por una montaña que contiene una pequeña cascada de agua cristalina que se mantiene activa todo el año, y que sirve de corredor biológico a los monos cariblancos y congos, que con rutina pasan buscando las montañas y descendiendo de ellas hacia las cercanías del mar, así como de una gran variedad de aves y mariposas.

En el 2014 luego de cautivar a cada amigo y familiar que le visita y viendo la majestuosidad del sitio, don Luis decide por medio de tres acogedoras cabinas compartir este mágico lugar con todo aquel turista amante de la naturaleza, y que busca en Costa Rica admirar la belleza que le hace renombre internacionalmente. Lugar especialmente agradable para aquellos que gusten de la paz, la tranquilidad y quieran compartir su misma pasión por el descorchar de un buen vino mirando el mar. El gusto por el vino de don Luis, inició en una pasantía de estudios que realizó en Francia en los años ochenta, pero sobre todo, durante sus estudios de posgrado en la Universidad de Chile, donde conoció de cerca las virtudes del vino Carménère -cepa conocida como la uva perdida.

Como era de esperarse, don Luis cuenta con una pequeña cava personal en un rincón muy especial de la Uvita Perdida, donde eventualmente, comparte una copa de vino con sus huéspedes dándoles con ello la bienvenida. Al preguntarle a don Luis ¿cuál es la idea que caracteriza a la Uvita Perdida cuando atiende a quienes se hospedan en ella? nos indica: “Desde que les recibimos, nos enfocamos en atenderles para que quieran volver …”.

El entorno que nos rodea

Visite la variedad de playas no solo con condiciones para disfrutar del mar sino cargadas de opciones gastronómicas y de entretenimiento

Disfrute de nuestras habitaciones

La comodidad es nuestro principal objetivo. Usted se dedicará solamente a relajarse y disfrutar del trópico costarricense.

En el corazón de Costa Rica

Lejos de la ciudad, podrá realmente vivir lo que significa relajación y un sin fin de nuevas experiencias que harán esta experiencia única.